Relaciones interpersonales saludables


Es un hecho que todos necesitamos tener gente cerca. Somos seres naturalmente sociales por lo que establecer vínculos emocionales con las personas a nuestro alrededor resulta inevitable. Sin embargo, todos hemos escuchado la frase “más vale solo que mal acompañado”, esto no se refiere a que en efecto vivamos como ermitaños sino que es una metáfora para resaltar que las relaciones personales deben ser saludables y fomentar nuestro desarrollo emocional. Las relaciones interpersonales se definen como la interacción recíproca entre dos o más individuos. Éstas involucran: habilidad de expresión, de comunicación, de escucha y de solución de conflictos.

El principio básico para lograr establecer relaciones interpersonales saludables es entender que nadie es responsable de tu felicidad a excepción de ti mismo. No puedes esperar que alguien te haga feliz si primero no te amas y te sientes bien contigo mismo. Primero sé feliz tu contigo y después comparte esa felicidad con los demás. A menudo al conocer a alguien, sin darnos cuenta nos hacemos muchas expectativas y esperamos que esa persona las cumpla sin tomar en cuenta si puede hacerlo o no. La próxima vez que te hagas expectativas pregúntate si no es demasiada responsabilidad la que estás poniendo en manos de otro.

El respeto es otro de los ingredientes clave para que las relaciones personales funcionan. No se trata de estar de acuerdo en todo momento ni de tener las mismas creencias, ideos y objetivos, se trata de tolerar y respetar las diferencias del prójimo y fijar acuerdos.

Para lograr relaciones interpersonales saludables debemos entender que cada cual tiene sus propias experiencias y su propia visión del mundo y que probablemente ninguno esté equivocado. Hay que aprender no imponer, hay que compartir no excluir.

Decir lo que sentimos es una receta infalible para sanar el alma y quitarte presión social. Habla claro y con la verdad, si algo que la otra persona hizo o fijo te molestó o te hizo sentir mal, díselo; la gente no es adivina ni tiene porque saber lo que estas pensando y sintiendo en todo momento. Te aseguro que si hablas las cosas, evitarás malos entendidos y la convivencia será más fácil y agradable.

Revisa tus expectativas. Asegúrate de no esperar que las personas alrededor de ti te resuelvan la vida. Este punto cobra especial importancia al hablar de la pareja, no puedes pretender que una persona sea todo tu mundo ni que tu seas todo el mundo para esa persona.

Admite tus errores y aprende a pedir perdón. Equivocarse es de humanos pero reconocerlo también. Evita crear relaciones conflictivas aceptando cuando te has equivocado e intentando reparar el daño. Esto hará que la percepción que tiene la gente de ti sea de mayor confianza, credibilidad y empatía.

Para concluir podemos decir que necesitamos trabajar en ciertas habilidades y destrezas como: autoimagen positiva, confianza, apertura, conciencia , expresión, apoyo, establecimiento de límites, negociación, asertividad, autenticidad, sentido de identidad, desarrollo del carácter, aprecio tanto físico como emocional y probablemente la más importante: respeto y aceptación.

Fuentes
k-state-edu
University of Texas Counseling and mental health center